Tristeza o Depresión?

Cuando se trata de Tristeza o Depresión?

Son términos diferentes pero intimamente relacionados.


La tristeza es un sentimiento u emoción completamente natural en los seres humanos.

La tristeza emerge frente a la pérdida de un ser querido, una decepción importante, la impotencia frente a una situación también puede causar tristeza y según las personas muchas otras cosas.
Se trata de un  estado transitorio, no solo común, sino que todos en algún momento de la vida debemos transitar. La tristeza acompaña el crecimiento y es indicador de que somos concientes de las perdidas que inevitablemente el paso del tiempo conlleva.
Hay personas que la viven profunda e intensamente y otras de forma leve y pasajera.
También hay personas que huyen de ella, que son capaces de cualquier cosa con tal de no sentirse tristes. Esto puede ser un problema. La negación de los momentos de dolor psicológico, angustia y tristeza puede acarrear más problemas que beneficios.
Negar una realidad dolorosa a la conciencia, no quiere decir que a nivel inconciente el hecho o estado psicológico no quede registrado y emerja con más fuerza en otro momento. Las adicciones y conductas compulsivas, e incluso accidentes o enfermedades reieradas pueden tener su origen en estados de tristeza reprimidos.
La experiencia profesional me indica que es mucho más saludable entregarse al duelo, la tristeza y el dolor por un tiempo, esto hará que se pueda salir de el más rápido , con mayor paz interior e incluso más fuerte.

Otra cosa muy diferente son los estados melancólicos
Una frase de Flaubert que me parece muy valiosa es : “Cuidado con la tristeza es un vicio” . Hace referencia a aquellas personas que encuentran en el dolor psíquico una intensidad y sentido dramático a sus vidas . Toda su existencia está impregnada de cierta sensación desgarrante , desesperanzada . Esto es lo que suele llamarse melancolía y puede ser causada por un duelo, sobre todo en la infancia del que no se ha sabido salir o que no ha recibido el acompañamiento y elaboración necesarios. Lo cual hace que la persona se encuentre como si acabara de suceder. Se produce un aprendizaje,  en que la realidad siempre ofrece signos negativos y dolorosos y la respuesta es la angustia y la tristeza. En general se alternan con  momentos de euforia, el caractermelancólico prefiere al desesperación a la falta de intensidad afectiva , lo cual puede llevarlos a tomar decisiones o tener conductas de riesgo.

Los estados depresivos tienen algo de estos anteriores sentimientos, pero se caracterizan por una tendencia progresiva a la renuncia. Lo que a veces llamo “paraqueismo”. Las personas deprimidas comienzan a preguntarse ¿para qué? Para que ir a una fiesta, para qué hacer deporte, para qué, compartir con seres queridos, para que arreglarme para salir, para que trabajar, para qué levantarme por la mañana y así van abandonando todas aquellas cosas que les vinculan a la vida.
Muchos estados depresivos no son evidentes ni espectaculares . Quienes los padecen aparentemente hacen una vida normal, pero si se les escucha es como si no la habitaran,  como si fuera la vida de otro. Esto depende de los casos , del carácter de la persona y de la causa de la depresión. Cuando la depresión se origina en un hecho puntual es más frecuente que la persona pida ayuda y muestre signos evidentes de su problema.
Cuando la depresión es más generalizada y se arraiga profundamente en el carácter de la persona puede pasar más desapercibida y no por eso es menos grave.
Tanto la tristeza, la melancolía como los estados depresivos merecen una atención especial. En muchos casos el amor y la comprensión de la familia y amigos no es suficiente para superar estos estados. Se requiere de ayuda profesional,  que primero distinga de que tipo de cuadro se trata, ya que cada uno necesita un tratamiento diferente.

Como decía más arriba todo depende de lo constante del estado de la persona, de cómo habla de sí misma, que perspectiva tiene sobre su futuro, que acontecimiento ha vivido recientemente. Todas estas cuestiones ayudan a valorar si debemos hacer o no una consulta.