¿Por que insistimos en lo que no funciona?

alasUn antiguo cuento Griego nos explica que un mulo que atravesaba con su carga su sendero habitual, encuentra en mitad del camino un pesado tronco que le impedía el paso. Luego de un instante de desconcierto, decide apartar el tronco, para lo cual comienza a darle golpes con la cabeza, el tronco no se mueve en lo mas mínimo. Decide entonces aumentar sus intentos tomando carrera y dándole al tronco con la mayor fuerza posible, dándole más y más cabezazos, estos fueron cada vez más fuertes y más violentos. El tronco no se movió y el burro finalmente murió.

En nuestra vida tenemos la tendencia a repetir una y otra vez las mismas conductas y estrategias para resolver un problema, aunque verifiquemos constantemente que no nos lleva a la solución o al cambio esperado.

Insistir e intensificar una misma conducta ineficaz es tan habitual que muchas veces ni somos concientes de ello. Ni siquiera nos planteamos que deberíamos, como el burro, cambiar el camino, saltar el tronco, sentarnos y esperar, pedir ayuda u otra alternativa.

Entramos así en un verdadero círculo vicioso . Cuanto más repetimos una actitud o conducta fallida, peor nos sentimos respecto al problema y lo vivimos con más angustia. Esto sucede porque nos guiamos por esquemas de sentido común rígidos . Aplicamos lo que creemos que es lógico y evidente sin considerar que pueda haber muchísimas más opciones.

Si los científicos hubieran tenido este punto de vista la ciencia jamás hubiera avanzado. De ninguna manera se trata de no perseverar, o de no entrenar. Para tener éxito en una actividad es necesario ser constante y perfeccionarse. En una profesión , en un proyecto, en una actividad física o intelectual ,ser disciplinado implica insistir en un aprendizaje. No es lo mismo que repetir una conducta que NO conduce a ninguna mejora o progreso en lo que deseamos conseguir. Esto es fácil de identificar. Seguramente en la vida cotidiana hay pequeños o grandes problemas que no logramos revertir, si repasamos nuestras actitudes y conductas al respecto suelen ser las mismas repetidas e intensificadas.

Una solución ineficaz repetida y aumentada agrava y complica aquello que intenta resolver.

“La mente es igual que un paracaídas solo funciona si se abre” A. Einstein

Hay que hacer el esfuerzo mental y emocional para:

-Reconocer las estrategias y conductas que mantenemos e intensificamos sin obtener buenos resultados.

-Estar dispuesto a resignarlas. Esto es muy importante, a menudo se siente apego a las creencias y a las conductas a la que estas nos llevan.

Debemos renunciar a seguir haciendo más de lo mismo. – Abrir nuestro panorama de acción . Estar dispuestos a probar algo nuevo y diferente y ponerlo en práctica. Estos pasos son aplicables a problemas de tipo relacional, como problemas con niños (trastorno de conducta), conflictos de pereja, situaciones laborales y familiares, así como problemas personales como miedos, ansiedad, problemas con la comida, dificultades para progresar .

Una pista importante a la hora de explorar las nuevas alternativas que podemos probar es dejar de oponer una fuerza contraria al problema. Por ejemplo, si un niño no come, abandonar las insistencias y amenazas y probar que sucede si le disminuimos notablemente los platos o le prohibimos comer. Suele suceder que la oposición férrea a una tendencia no hace más que potenciarla.

La clave está en el hacer.

Actua diferente y pensaras y sentiras en forma diferente.

La conducta es una vía de entrada al cambio más rápida y efectiva. Aunque en un principio algún cambio conductual no esté acompañado por nuestro sentir o pensar, si comprobamos que nos es beneficioso , producirá una transformación en el pensamiento y la emoción.

Si consideramos el área emocional, el área del pensamiento y el área conductual, como los tres aspectos que están en la base de la experiencia vital, es bastante evidente que el mundo emocional es difícil de modificar, los sentimientos y emociones arraigan muy profundamente en nosotros y forman parte de nuestra identidad.

Pretender hacer cambiar a alguien su sentir es una tarea complicada y cambiarnos a nosotros mismos también. El área del pensamiento es un poco más permeable al cambio, pero solo falta que nos digamos: no debo pensar en un perro negro, para que no nos lo podamos quitar de la cabeza. En todo caso podemos con mucho esfuerzo centrarnos en pensamientos que consideremos más útiles y beneficiosos. Es por eso que hacer cambios conductuales respecto aquella situación que deseamos cambiar es una excelente forma de empezar.